INVITADA DE HONOR


Nació en La Paz-Bolivia en mayo de 1957 y reside en Uppsala-Suecia desde 1981.
En su país natal estudió psicología de 1977-1980 en La Universidad Católica de La Paz. En 1981 se vio obligada a salir del país con el resto de su familia hacia México y posteriormente llegó a Suecia, país en el que reside actualmente. Aquí emprende estudios del idioma español en la Facultad de Lenguas Romances de la Universidad de Uppsala.

Integra un taller literario desde 2002 y asimismo varios foros literarios, entre ellos Foroliteratosis.
María Miranda ha publicado Numen (2004) libro compartido con Verónika Engler. Su poseía está representada en la antología Poesía boliviana en Suecia (2005) a cargo del escritor boliviano Víctor Montoya.

Maria Miranda Lavincihuz

Actualmente trabaja con los detalles finales de un nuevo libro a publicar y sigue trabajando activamente e idealmente en la Asociación Bolivia Chasqui que ha formado una parte importante de su vida en Suecia.
Se interesó desde niña por el mundo literario, gracias a la influencia de su padre :
“Desde muy niña me sumergí en el mundo de la literatura, navegando por el universo de las letras. Hoy le doy a mis palabras una filosofía, las visto de tristeza, juego con ellas, me desnudo en sus frases, me pierdo en la tempestad de sus pasiones y las hago vivir o las dejo morir para resucitarlas inesperadamente cuando la marea las asoma a mi orilla.”

Hoy represento a la tristeza
mañana posiblemente cambie de traje
y mis ojos reflejen una nueva historia.

En mis otoños descalzos de ilusiones
agoniza el calor de tu efímero abrazo;
tenue, evoco tu piel que yace en mi alborada.

Recorro el pasillo de la muerte
me siento musa en soledad y hastío.

Etérea ilusión, fugaz estrella
mi barcarola plácida se mece
y en el vaivén de olas
va al encuentro de besos reposados.

Rapsodia musical fue tu sonrisa
mi templo de caricias
corsario de deseo en tus entrañas

Regalé juventud, bohemia aventurera
y olvidé lo crucial de tu partida.



Con luz nostálgica trasciende el umbral de mi destino 
el alba cotidiana
simiente de una historia 
despliega un filtro de esperanza. 



El pasado se desliza en sombras azules del recuerdo; 

mi existencia sin tiempo se ve sumida 

en una alegoría de nevados paisajes 

escarcha y frío. 

Los pétalos perennes deshacen el silencio 

desentendiéndose de mi añoranza. 

Abrazo desde la distancia tu índigo cielo 

tus estrechas calles que encierran 

mil vivencias pasadas. 

Como en un relato fotográfico 

de cuadros surrealistas 

voy pasando una a una 

las páginas de mi vida 

y el silente universo 

se apropia del reflejo de los días 

que con prisa vierten 

su quimera otoñal
por mi camino

¡Este modo de morir 

No le da tregua a la vida!

Sombrío otoño
candil de amor
y esencia de guitarra

Mis sentimientos murieron
al filo de tu almohada.

Recorro en éxtasis
nuestros días de júbilo
cuando mi soledad
se hallaba en vilo.

Fugaz fue la caricia
de tus besos.

Desde el dolor
mis ojos te reflejan
evoco tu presencia
y mi ser se estremece

Resolana y nostalgia,
hoy desamor,
ayer cálido otoño.

Acierta la noche
adivinando el lado oscuro
del trance de tus dudas
La pasión cambia su alegoría
de esferas solitarias
que en el mar naufragan
deseos de ocultos anhelos.

El tiempo cede el paso
a una madrugada alerta
yo en la soledad insomne
de mis frágiles sueños
me descompongo en risas quebradas
no soy afín a tus soles
enmarcados de imposibles
soy estrato de un eclipse
que el tiempo borra con brisas otoñales
circunstancia de un ayer
esencia de un olvido.

Ilustraciones: Ana María Beaulieu.