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ACTUALIDADES – Septiembre de 2025
Hola!
En este nuestro tiempo de atrocidades legitimadas por textos “sagrados” bendecidos por la industria armamentística, no puedo dejar de recordar las palabras que cierran Retrotopía, la obra póstuma de Zygmunt Bauman:«Los habitantes humanos de la Tierra nos encontramos (más que nunca antes en la historia) en una situación de verdadera disyuntiva: o unimos nuestras manos, o nos unimos a la comitiva fúnebre de nuestro propio entierro en una misma y colosal fosa común.» (Traducción de Alberto Santos Mosquera)
Aunque sea casi imposible ver un rayo de luz al final del túnel, nos rescata el haz de esperanza que origina la resistencia incansable de los pueblos indígenas quienes unen sus manos y luchan por la vida de todos y de todo, alienta la sonrisa de las criaturas que nos encuentran en las calles, la canción a la valentía que escribió Mikael Wiehe cantada por todos aquellos que se atreven a creer en el mañana pese a que la noche sea tan larga, alienta la potente voz de la poeta argentina Eladia Blázquez (al continuar convocándonos a Honrar la vida, porque ¿cómo merecerla si callamos y consentimos tanta injusticia día tras día repetida?
No, permanecer y transcurrir no es perdurar,
no es existir, ni honrar la vida.
Hay tantas maneras de no ser,
tanta conciencia, sin saber, adormecida.
Merecer la vida no es callar y consentir
tantas injusticias repetidas.
Es una virtud, es dignidad,
y es la actitud de identidad más definida.
Eso de durar y transcurrir no nos da derecho a presumir
porque no es lo mismo que vivir honrar la vida
No, permanecer y transcurrir no siempre
quiere sugerir honrar la vida.
Hay tanta pequeña vanidad
en nuestra tonta humanidad enceguecida…
Merecer la vida
es erguirse vertical más allá del mal de las caídas.
Es igual que darle a la verdad
y a nuestra propia libertad la bienvenida.También rescatan y alientan las voces de poetas que se abren al otro como en esta oportunidad, la voz de Sara Azcárate, quien nos invita a la aventura de recorrer regiones heladas del pensamiento, a interpretar murmullos ignotos y a desvelar la razón del sufrimiento en raíces vibrantes de angustia. Como ella nos lo ha manifestado, sus poemas no han sido labrados creyendo en una tierra de promisión, su poesía es un juego en los intersticios del lenguaje, pero un juego que —en sociedades obsesionadas por hacer cierta aquella sentencia latina de que el hombre es un lobo para el hombre— se abre hacia la otredad y sin resentimientos nos ofrece la angustiosa lucha interior de un ser humano. Los cuatro poemas de su pluma que publicamos en INVITADES han sido tomados de su libro Mutandis e ilustrados por Ana María Beaulieu.
Por mi parte, en INÉDITOS encuentran tres poemas de mi cuaderno Transventuras. En MISCELÁNEAS hallan el enlace de mi participación en el Conversatorio América – Abya Yala con mi ponencia Actualidad del discurso colonialista y también fotos de presentaciones y lecturas en la Feria del Libro de Barcelona, en Casa del Uruguay en Barcelona y en el Kafé 44 de Estocolmo
JCP/Septiembre de 2025
video realizado por Malin Nicander ORIGEN Y RAZÓN DE HOJAS DE POESÍA
Las razones que me llevaron a iniciar esta aventura editorial tiene múltiples orígenes, pero el detonante fue sin duda mi encuentro, a principios del 2017, con un grupo de solicitantes de asilo. Eran afganos que habían huido de la guerra y ahora estaban en una especie de limbo, semiconfinados en las afueras de Estocolmo, esperando desde hacía más de un año la respuesta de Migraciones sobre el permiso de residencia. ¡Qué privilegiados podríamos sentirnos quienes desde el primer día de nuestra llegada a Suecia, en décadas pasadas, fuimos aceptados como refugiados aunque no hubiéramos experimentado bombardeos ni masacres ni nuestras ciudades hubieran sido arrasadas!
Después de uno de mis encuentros semanales con los solicitantes de asilo, comencé a revisar los cuadernos donde había anotado mis primeras impresiones sobre mi situación personal en la sociedad que me había acogido. Así me percaté de que, pese a las diferentes experiencias vividas, la crisis existencial que me embargó entonces era similar a la de los afganos hoy: la vivencia de haberlo perdido todo y de haberme vuelto un extraño que nada entendía de cuanto me rodeaba.
De aquellas páginas escritas a finales de los 70, fui armando La nave de rescate. Pero en los tiempos que corren, ¿qué editorial podría interesarse en publicar una poesía que intenta representar la compleja realidad de un recién llegado? No fue solo para ahorrarme frustraciones que decidí crear Hojas de Poesía. Lo hice en la urgencia por aportar mi barca de rescate a la defensa de los solicitantes de asilo, pero también para abrir una puerta por donde liberar los poemas recluidos en mis cuadernos. De ahí que de esa nave nacieran mis Desiguales abismos, mis vivencias Antes (y, sobre todo, después) de encontrar su mirada, así como la intención de revelar el narcisismo dominante Bajo los destellos de Aurvandel. JCP / Estocolmo, septiembre 2020.


