Hola!
En este nuestro tiempo de atrocidades legitimadas por textos “sagrados” bendecidos por la industria armamentística, no puedo dejar de recordar las palabras que cierran Retrotopía, la obra póstuma de Zygmunt Bauman:
«Los habitantes humanos de la Tierra nos encontramos (más que nunca antes en la historia) en una situación de verdadera disyuntiva: o unimos nuestras manos, o nos unimos a la comitiva fúnebre de nuestro propio entierro en una misma y colosal fosa común.» (Traducción de Alberto Santos Mosquera)
Aunque sea casi imposible ver un rayo de luz al final del túnel, nos rescata el haz de esperanza que origina la resistencia incansable de los pueblos indígenas quienes unen sus manos y luchan por la vida de todos y de todo, alienta la sonrisa de las criaturas que nos encuentran en las calles, la canción a la valentía que escribió Mikael Wiehe cantada por todos aquellos que se atreven a creer en el mañana pese a que la noche sea tan larga, alienta la potente voz de la poeta argentina Eladia Blázquez (al continuar convocándonos a Honrar la vida, porque ¿cómo merecerla si callamos y consentimos tanta injusticia día tras día repetida?
No, permanecer y transcurrir no es perdurar,
no es existir, ni honrar la vida.
Hay tantas maneras de no ser,
tanta conciencia, sin saber, adormecida.
Merecer la vida no es callar y consentir
tantas injusticias repetidas.
Es una virtud, es dignidad,
y es la actitud de identidad más definida.
Eso de durar y transcurrir no nos da derecho a presumir
porque no es lo mismo que vivir honrar la vida
No, permanecer y transcurrir no siempre
quiere sugerir honrar la vida.
Hay tanta pequeña vanidad
en nuestra tonta humanidad enceguecida…
Merecer la vida
es erguirse vertical más allá del mal de las caídas.
Es igual que darle a la verdad
y a nuestra propia libertad la bienvenida.
También rescatan y alientan las voces de poetas que se abren al otro como en esta oportunidad, la voz de Sara Azcárate, quien nos invita a la aventura de recorrer regiones heladas del pensamiento, a interpretar murmullos ignotos y a desvelar la razón del sufrimiento en raíces vibrantes de angustia. Como ella nos lo ha manifestado, sus poemas no han sido labrados creyendo en una tierra de promisión, su poesía es un juego en los intersticios del lenguaje, pero un juego que —en sociedades obsesionadas por hacer cierta aquella sentencia latina de que el hombre es un lobo para el hombre— se abre hacia la otredad y sin resentimientos nos ofrece la angustiosa lucha interior de un ser humano. Los cuatro poemas de su pluma que publicamos en INVITADES han sido tomados de su libro Mutandis e ilustrados por Ana María Beaulieu.
Por mi parte, en INÉDITOS encuentran tres poemas de mi cuaderno Transventuras. En MISCELÁNEAS hallan el enlace de mi participación en el Conversatorio América – Abya Yala con mi ponencia Actualidad del discurso colonialista y también fotos de presentaciones y lecturas en la Feria del Libro de Barcelona, en Casa del Uruguay en Barcelona y en el Kafé 44 de Estocolmo
JCP/Septiembre de 2025